miércoles, 10 de noviembre de 2010

Zezé será?

La última vez que me esforcé tanto en tener una noche divertida, sexy y hasta un poco innovadora, termine atropellado por un camión en la panamericana norte y me costó año y medio levantarme. Siempre es complicado abrir la puerta y exponerse, he tenido mucha voluntad para buscar a esa persona y aunque me he divertido en la búsqueda (bastante) llega un momento en que uno se cansa y necesita un cambio. No tengo, como no he tenido antes, la menor idea de si esta persona llenara ese espacio, pero identifico en él y en mí esa crazy little thing que tanto disfruto. En estos días en que la nube gris asomaba de vuelta es extraño como el universo te recompensa y te manda sino una alegría, si una dulce distracción. Zezè, que así le dicen, es ese tipo de chico que uno no tomaría en serio, al que es muy fácil prejuzgar, pero cuando te detienes un momento a escuchar te das cuenta que no solo no todos somos iguales sino que es refrescante encontrar a alguien que no lo sea. Liberarme y disfrutar es algo que no me permitía hacer hace mucho tiempo, me sentía mucho más seguro en mi posición de gay activo que siempre está en búsqueda de pasarla bien.
Anoche fui con pocas expectativas a encontrarme con él, y tal vez por eso la noche resulto propicia, siempre he creído que cuando menos esperas es cuando más recibes y si finalmente todo resulto mejor de lo que había planeado creo que tiene que ver con el hecho de que no me puse a pensar que tanto quería conseguir. Siempre que salgo a bailar tengo la irrefrenable sensación de que tengo que volver con algo a casa, y no se trata de que esta vez no lo haya logrado, sino que nunca pensé que tenía que hacerlo. Simplemente baile, tome y bese. Fui divertido disfrutar de la envidia de Carlos, la mirada sarcástica de Alonso y el comentario desubicado de Fabricio, como si fuera la fresa del pastel. No tenemos absolutamente nada en común y justamente por eso me gustó. No tenia que esforzarme por pensar en qué debía decir y como debía, simplemente lo decía. Lo que no significa que haya dejado de mirar, de observarlo y estudiarlo. Me gusta psicoanalizar a las personas que conozco y fue fácil hacerlo con él, porque no parecía esconder nada, ni estar en pose de primera cita, donde se cuida lo que se dice y lo que se hace. No. Él, al igual que yo simplemente estaba disfrutando la noche y nada más.
Desde principios de este año, me la he pasado analizando a las personas que conozco, observándolas para saber quiénes en verdad son, o que tanto debo entusiasmarme con ellas, por eso es estimulante pasarla bien justamente cuando dejas de hacerlo. No digo que mis antenas de vinil dejen de detectar la presencia del enemigo, sino que es más fácil conocer a las personas cuando dejas de mirarlas con desconfianza y solo ves a travez de sus ojos. Pasar un buen momento y dejarse llevar sin estar pensando en las posibilidades y las consecuencias es refrescante. Pero también lo es el hecho de darte cuenta que todo en tu cabeza esta donde tiene que estar. Zezé era justo lo que necesitaba en ese momento. Y no haberme hecho la película o habérsela contado a él, es algo que me gusta aun más.

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